Entendiendo la zona de confort

¿Tu zona de confort te está impidiendo avanzar? ¿O te sientes tan cómodo que cuando se presenta la oportunidad prefieres seguir como estás? ¿Te faltan ganas de aprender cosas nuevas? ¿Te parece inconveniente cada cambio cuya posibilidad se te presenta?

Si la respuesta es afirmativa, eres víctima (o promotor) de tu zona de confort.

Por lo que cabe preguntarnos ¿qué es la zona de confort?

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Para dar una respuesta simple y fácil de entender, diré que es aquel estado mental en que nos sentimos cómodos con la situación en la que nos encontramos. Prácticamente no es necesario esforzarnos, ya que esta zona nos resulta conocida. Para aclararlo más, conocemos nuestras rutinas, nos manejamos casi automáticamente, sabemos a qué problemas tenemos que enfrentarnos y cómo hacerlo, tenemos más o menos claras las reacciones de las personas que nos rodean.

Y es posible que en tu mente surja  una pregunta: Si es así ¿por qué querría salir de mi zona de confort? La pregunta es válida, puesto que no se trata más que de ventajas todo lo  enumerado arriba. O eso parece.

Comencemos a pensar en la cuestión prestando atención a otros aspectos.

Querer quedarte en la zona de confort no es bueno o malo, pero es una realidad, y como tal, es mejor saber que está ahí, ya que su conocimiento será algo que nos será beneficioso al momento de tomar decisiones. Lo cierto es que las personas evitan salir siempre de su zona de confort. ¿Por qué? Porque analizan los pros y contras de intentar algo nuevo y llegan a la conclusión de que lo contrario es más ventajoso. “No me conviene” suelen ser las palabras usadas. ¿Parece lógico, no? Pues la verdad es que no lo es tanto. Al contrario, la mayoría de las veces aquélla no es la causa. Es una simple excusa que no sirve para otra cosa que para tapar la realidad: el miedo nos habla.  ¿A qué? A lo desconocido. Porque estamos preparados biológicamente para alejarnos de las situaciones que puedan amenazar nuestra existencia.

Conclusión: El miedo a salir de la zona de confort se disfraza a menudo de ventajas.

Los prejuicios son parte de nuestra  zona de confort. Nos indican que tal o cual cosa son de tal manera. Nos escudamos en ellos y no nos tomamos el trabajo (saliendo de nuestra zona de confort) de dudar de  nuestras afirmaciones,  analizar nuevos puntos de vista, y realizar nuevos planteos. Los prejuicios se convierten así en una justificación para actuar como ya lo venimos haciendo. ¿Y si en vez de justificaciones les llamamos excusas? Piensa si frecuentemente te cuestionas la verdad de tus afirmaciones. Será más fácil de entender mencionando una situación concreta.

Quieres dejar tu trabajo porque no te hace feliz, y se te presentan dos opciones: entrar a una empresa con más posibilidades de crecimiento en un puesto similar o emprender un negocio propio, pero muy pequeño.

Tu voz interior tal vez te diga que la primera opción no te conviene porque no debes dejar un trabajo y perder la antigüedad por tomar otro en el que no ganes más. Y la segunda tampoco lo es, ya que tu trabajo actual es mejor por proporcionarte un sueldo fijo.

¿En verdad es mejor opción el trabajo en el que ganes más? ¿Es mejor un ingreso fijo?

Las respuestas afirmativas a estos cuestionamientos, si bien en algunos casos pueden ser verdaderas, en muchos son simples prejuicios. A la mayoría de las personas nos educaron así: Estudiar, conseguir un trabajo estable y tener una familia (y esperar que la vida pase).

Visto así, más dinero y más estabilidad es mejor.

Pero también podríamos intentar ver el otro lado de las cosas y preguntarnos: ¿De verdad lo más importante es el sueldo más alto? ¿Y si mi trabajo actual me hace infeliz? ¿Qué valor tienen para mí las oportunidades de crecimiento? ¿Cuál puede ser mi futuro manteniendo mi trabajo actual comparado a tomar el nuevo puesto?

¿De verdad un sueldo fijo es más seguro? ¿Me he planteado la posibilidad de que me despidan? ¿Y si la mala situación económica hiciera que la empresa empleadora quiebre? ¿He analizado cuál puede ser el futuro de mi propio emprendimiento y que ingresos podría generarme? ¿He pensado que un sueldo fijo a la vez que brinda cierta estabilidad también constituye un límite importante a la hora de crecer?

¿No te has planteado estos interrogantes? Entonces efectivamente sí se trata de prejuicios.

Conclusión: Lo prejuicios con los que crecemos son obstáculos para salir de la zona de confort.

Las afirmaciones del apartado anterior pueden venir también de tu entorno. Ten en cuenta que tus amigos, tus compañeros de trabajo, tus familiares y, en definitiva, la gente que te rodea en general, son personas biológicamente programadas igual que tú y que pueden haber crecido en el mismo contexto social. Por ello no te debe resultar extraño que tengan los mismos miedos al momento de moverse a lo desconocido y lo justifiquen igual. Y lo creen tan verdadero que te aconsejarán en el mismo sentido. Y aquí es en donde te encuentras otro obstáculo: No sólo debes de superar tu miedo a lo desconocido, sino que también debes cuidarte de no ceder ante los intentos de los demás de hacerte caer en los suyos. Especialmente si se trata de personas negativas, quienes tienen el dañino habito de enfocarse en las desventajas de las distintas situaciones. Y a ello no escapan los cambios. Puede resultar de interés este artículo sobre cómo tratar con personas negativas. Y también este otro acerca de cómo afrontar las críticas.

Conclusión: Las personas de tu entorno pueden tratar de evitar que salgas de la zona de confort.

Siempre hemos visto a personas que se quejan de algún aspecto de su vida. Puede que en su trabajo su jefe lo maltrate. Puede que su relación de pareja sea muy difícil y destructiva. ¿Puede llamarse a esto zona de confort? La verdad es que sí. No voy a negar que este tipo de situaciones no sólo son incómodas, sino que pueden hacerte sufrir constantemente, haciendo que veas tu vida como un calvario y tu día a día se convierta en algo realmente difícil de sobrellevar. Sin embargo, es obvio que ese malestar es más confortable que el estrés y la inseguridad que te causa dejar esa vida. Por lo cual podemos decir se trata de una zona de confort. De igual manera, decidamos o no llamarle así, no podemos negar la importancia de dejarla para poder crecer.

Conclusión: Una situación perjudicial para ti sigue siendo tu zona de confort, así que es tu responsabilidad decidir o no salir de ella.

Para resumir:

  1. El miedo a salir de la zona de confort se disfraza a menudo de ventajas.
  2. Lo prejuicios con los que crecemos son obstáculos para salir de ella.
  3. Las personas de tu entorno pueden tratar de evitar que lo logres.
  4. Una situación perjudicial para ti sigue siendo tu zona de confort, así que es tu responsabilidad decidir dejarla o no.

Espero que esto te sea útil para dar el primer paso y recuerda: el cambio empieza con tu decisión. Si no te gusta en dónde estás parado, haz lo posible para iniciar un nuevo camino.

Hasta aquí este artículo. Si te ha parecido interesante comparte.

¡Hasta la próxima entrada!

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