¿Alguna vez has tenido miedo de hacer algo y después te has arrepentido de haberlo evitado?

¿Los nervios hacen que te paralices ante determinadas situaciones que son habituales? ¿Dejas pasar oportunidades porque sientes miedo de enfrentarlas? Te aviso en primera instancia que es normal sentir miedo. Todos lo hacemos ante determinados hechos (o “no hechos”). Sin embargo esto no tiene por qué convertirse en el obstáculo que haga que tu vida transcurra por un rumbo que no es el que quieres (sí, aunque digas que sí).

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Si quieres aprender cómo vencer el miedo y seguir adelante en busca de tus objetivos, presta atención a este artículo, en el que encontrarás algunos conceptos básicos a tener en cuenta.

¿Qué es el miedo?

Primero que nada debemos dejar en claro a qué nos referimos cuando hablamos de tener miedo. Básicamente este es una sensación de malestar provocada por un peligro. Pero a su vez, ese peligro no necesariamente debe ser real, sino que en muchas ocasiones sólo es imaginario, punto que será tratado más abajo en este texto.

¿Entonces es malo tener miedo?

En absoluto. Tener miedo es algo normal. Se trata de un mecanismo del ser humano para reaccionar a una amenaza, alejándose de ella. Si no estuviéramos programados para sentir miedo, no podríamos detectar con rapidez la presencia de peligros y nuestro curso de acción no tendería a evitarlos, lo cual evidentemente seria dañino para nosotros en muchos casos. Entonces, podemos decir que el miedo actúa como una alarma, frente a la cual debemos reaccionar de la manera más conveniente. O así debería ser.

¿Miedo a qué?

Para ser sintéticos, podemos decir que por un lado sentimos miedo ante amenazas físicas o emocionales. Lo sentimos ante un peligro para nuestra salud, nuestras relaciones, nuestra autoestima, etc. Te recomiendo este enlace para aprender a mejorar tu autoestima.

Por otro lado, algunas  amenazas que son externas y más fáciles de identificar. Esto ocurre si puedes ser víctima de un asalto, ante la posibilidad de un choque, etc.

Pero el miedo también puede ser meramente interno. Me refiero al caso en que independientemente de lo que esté ocurriendo fuera de nuestro ser. Aunque la amenaza no exista, nosotros pensamos que sí, ya sea en el presente o el futuro.

En muchas ocasiones es una mezcla de ambos aspectos. La amenaza existe, pero nuestra mente se encarga de otorgarle una magnitud que realmente no tiene. Y es fundamental distinguir esto si quieres ser capaz de vencer el miedo.

¿Cómo lo supero?

Teniendo en cuenta los aspectos mencionados, ya disponemos de algunos elementos para superar nuestros miedos injustificados.

1-Reconoce cuándo el miedo realmente es un obstáculo.

Como dije más arriba, el miedo es necesario para sobrevivir. Por lo que deshacernos de él no sólo es imposible, sino que además, si lo fuera, sería muy poco conveniente. Esto no significa que, ante este sentimiento, nos quedemos sin hacer nada cuando deje de ser útil y se transforma en un obstáculo. ¿Y cómo podemos darnos cuenta? Prestando atención a las consecuencias que tiene, por ejemplo: tenemos un objetivo y el miedo no nos deja seguir adelante; no podemos relacionarnos correctamente con los demás; afecta nuestra salud.

2-Deja de pensar para empezar desde cero.

Cuando sentimos miedo a estos niveles, comenzamos a pensar en todo lo que puede ocurrir mal, omitiendo lo que puede salir bien. Solemos imaginar las consecuencias dañinas una y otra vez. Aquí hay un problema: nuestra mente muchas veces no distingue entre lo real y no que no es. Entre lo que sentimos con esas imágenes que no son reales y lo que sentiríamos si lo fueran, no hay mucha diferencia. Así que haz un alto, detente y empieza a pensar con más claridad.

3-Analiza la amenaza.

Ahora que ya puedes empezar de cero, y antes que tengas tiempo de entrar en ese torbellino de negatividad, es hora de analizar algunos aspectos del problema. Una buena opción es hacerse preguntas.

¿Realmente existe el peligro al que tememos? Si existe ¿realmente tiene la magnitud que le asignamos? ¿Realmente la probabilidad de que aquello que tememos ocurra es alta? Estas preguntas pueden ayudarnos a concentrarnos más en los hechos que en lo que visualizamos debido al miedo.

4-Identifica a qué le tienes miedo.

En muchas ocasiones en las que sentimos miedo, el hecho que constituye la amenaza no es tan evidente. Esto nos hace pelear con el enemigo equivocado, enfocar incorrectamente nuestro esfuerzo.

Por eso, una vez analizado el problema, podemos ser conscientes de un mayor caudal de información acerca de aquél. Ya teniéndola a mano debemos pensar en qué es a lo que en verdad tenemos miedo. ¿Tememos sólo sacar una baja nota en el examen? ¿O tememos que nuestro promedio baje? ¿Miedo a sentir vergüenza frente al profesor por no estar preparados? ¿O miedo a la sensación de haber fracasado? ¿A las críticas de los demás? Es aquél miedo que se esconde al que realmente tienes que enfrentar. De paso te recomiendo este artículo que te enseñará cómo afrontar las críticas.

5-Imagina el peor y el mejor escenario.

Como siempre existe la posibilidad de que las cosas no salgan como realmente esperas, es conveniente plantearnos dos escenarios: Si lo intento ¿Qué es lo peor que podría pasar? ¿Y lo mejor?

Tal vez si te atreves a hablar frente a un público, lo peor de dar un discurso seria que algunas personas no les guste. Y lo mejor, que les encante, te feliciten. Aun en el primer caso puedes sentir la satisfacción de haber tenido el coraje de atreverte, lo cual te abrirá la puerta para saber que lo que hiciste no es algo que te resulte imposible.

6-Atrévete.

Como lees, no tiene mucha complicación: Después de haber analizado lo anterior y haber advertido de que el final no tiene por qué ser tan dramático como estabas imaginando, atrévete a actuar. ¿O no era a eso a lo que íbamos?

Con estos 5 pasos ya puedes empezar a cambiar la manera en que enfrentas algunas situaciones. En conclusión y para no olvidar los pasos:

  • Reconoce cuándo el miedo realmente es un obstáculo.
  • Deja de pensar para empezar desde cero.
  • Analiza la amenaza.
  • Identifica a qué le tienes miedo.
  • Imagina el peor y el mejor escenario.
  • Atrévete.

Espero te sea de utilidad. Y recuerda:

“El hombre que vive pensando qué hacer con su vida muere sin saberlo, por eso, actúa hoy mismo.”

¡Hasta la próxima entrada!


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