Perfeccionismo: lo que deberías saber y cómo solucionarlo

Mientras pensaba en escribir una simple reflexión acerca la autoestima también me planteaba cómo sería el artículo perfecto que abarcara cada punto sobre ella. Y luego pensé que no era muy realista abarcar absolutamente todo acerca de un tema. Por lo que inmediatamente se me vino a la cabeza aquella tendencia marcadamente perfeccionista que tenía hace mucho tiempo. Y por eso tuve la idea de traerte este post.

Perfeccionista

¿Qué es el perfeccionismo?

Es aquella tendencia de una persona a mejorar lo que hace indefinidamente, evitando considerarlo acabado.

¿Mejorarlo indefinidamente suena bien? Pues no. Créeme que es una mala idea. El perfeccionismo no se trata de mejorar algo, de lograr su versión más elevada. Tiene que ver más con una idea de que aquello no se alcanza nunca, de correr más y más la meta.

Por si aún no quedó claro, me refiero a alguna de las siguientes situaciones:

  • A menudo no te presentas a exámenes porque piensas que no estás lo suficientemente preparado.
  • No entregas un trabajo porque piensas que no está bien, lo modificas y sigues pensando lo mismo, lo modificas y… nunca lo entregas.
  • No emprendes porque piensas que tu proyecto aún puede ser pulido.
  • Lo más común es cuando dejas de hacer determinadas cosas que te darían satisfacción porque “si no lo haces bien, mejor no hacerlas”.

Razones por las que el perfeccionismo te detiene

Te vuelve pesimista

Ser perfeccionista te lleva a pensar que lo que haces o lo que eres no es lo suficientemente bueno. Siempre falta algo. Y como siempre falta algo, ves más probabilidades de que las cosas salgan mal.

Procrastinas demasiado

Dije antes que evitas dar por acabado algo. Y esto hace que postergues lo que tienes planeado una y otra vez.

No te expondrás a situaciones nuevas

Esperar que las cosas salgan mal y postergar lo planificado hará que te pierdas de  experiencias nuevas, las que necesariamente implican incertidumbre y factores que no controlas. Y con ello te pierdes algo muy valioso: nuevos aprendizajes.

Te convierte en una persona rígida

El querer hacer todo perfecto implica que tienes definido cómo deben ser las cosas, haciendo que pierdas flexibilidad ante determinadas situaciones, y con ello la oportunidad de plantearte alternativas.

Dificulta tus relaciones

Y si eres una persona rígida que no ve otras alternativas, puede pasarte que quieras tener razón y dirigir las relaciones según tu paradigma de lo que es correcto, afectando relaciones con tus compañeros, tus amigos o tu pareja.

Sientes culpa

Si nunca estás conforme con lo que haces, vas a terminar sintiendo que no alcanzas los objetivos que te planteas, auto-recriminándote que no cumples tus propias expectativas por no hacer todo tan bien como esperas.

Destruye tu autoconfianza

Lo anterior puede hacer que pierdas la confianza en ti mismo. Pensarás que no tienes las capacidades para lograr lo que te propones.

Disminuye tu autoestima

Si bien la autoestima baja puede ser causa del perfeccionismo, este a su vez puede tener como consecuencia la primera, como un círculo vicioso.

Lo que hay detrás del perfeccionismo

Si eres de las personas que, cuando les piden que mencionen algunas de sus virtudes, dicen “yo soy perfeccionista”, siento decirte que sólo puede que estés un poquito equivocado.

Y te digo esto porque el perfeccionismo es un telón que oculta algunas otras cuestiones. Y mientras sigas usándolo como una inocente excusa te va a frenar y frustrar una y otra vez.

¿Qué puede ocultarse detrás del perfeccionismo?

Miedo al fracaso

Alguien que busca la perfección indefinidamente, no es un virtuoso. Es un miedoso.

Si a pesar del título aún te cuestionas a qué, te repito que al fracaso. Ese miedo es el que te frena para evitar una posibilidad de que puedas fallar en algo. Y entre hacer y fallar, y no hacer, eliges la última.

Necesidad de aprobación

Muchas veces lo que haces no tiene por finalidad sentirte bien contigo mismo. En realidad sí aunque sea indirectamente. Pero eso es otro cantar. Me refiero a que un resultado esperado no busca satisfacerte directamente, sino indirectamente a través de algo más: la aprobación de terceros. Y como, en caso de no lograrlo, lo que obtendrás será rechazo (o por lo menos eso crees), tienes miedo a que algo salga mal.

Pensamiento extremista

Es cierto que hay dos posibilidades básicas: algo puede salir bien o mal. ¿O no? En realidad eso es tener un pensamiento extremista. Las cosas tienen que pertenecer a uno de dos extremos. En este caso: perfecto o nada. Vuelve a los puntos anteriores porque también aplica ahí: triunfo o fracaso; aprobación o rechazo.

Pensar que la realidad es justa

La gran frutilla que no podía dejar de mencionar y que hizo que durante años me diera contra un muro que no podía pasar.

Si todo lo que ocurre es justo, entonces hay una forma de obtener lo que quieres y evitar lo que no quieres: hacer todo perfecto. La vida te devolverá dicha y felicidad.

Pero resulta que no es así. En un resultado influyen muchos factores. Uno es lo que haces. Otros son influenciables por lo que haces, aunque no controlables. Y otros están directamente fuera de tu zona de influencia. Así que nunca podrás asegurar al cien por cien que obtendrás exactamente lo que esperabas.

Cómo puedes solucionarlo

Si lo anterior suena un poco desalentador, no te preocupes. Si te pones a trabajar en los siguientes puntos tendrás más posibilidades de superarlo.

Pregunta sobre el pasado

En otro artículo te hablé de la utilidad de hacerte preguntas. Y es que son las herramientas más importantes para descubrir soluciones, y este caso no es diferente.

Pregúntate cosas como:

¿He vivido anteriormente una situación similar? ¿Cómo terminó?

¿Qué he ganado en otros momentos de mi vida por postergar las cosas? ¿Qué he perdido?

Estas preguntas te van ayudar a aclararle situación, obligándote de alguna manera a hacer consciente aspectos de la situación que no has tenido en cuenta.

Permítete aprender

En la sociedad actual en donde se valoran los resultados ante todo, es común perder el foco. ¿Que cuál foco? El foco en lo importante, en aquello que te hace crecer. Y lo que te hace crecer es el aprendizaje. Y equivocarse es una buena oportunidad para aprender.

No te preocupes tanto en el resultado como en el proceso. El primero puede no darse por factores externos. Lo segundo siempre es aprovechable.

Enfocándote en el proceso te das espacio para equivocarte y aprender de los errores en lugar de trabarte esperando el momento correcto indefinidamente.

Mejora tu autoestima

¿Qué ser perfeccionista es bueno y te obliga a hacer las cosas lo mejor posible? ¿Estás seguro?

Puede que en realidad sufras un problema de autoestima baja. Puede que estés tratando de compensar el hecho de que te sientes inferior a otros. O, como dije antes, que busques su aprobación. Así que una buena opción es empezar a trabajar en tener una autoestima más alta. Para ello te recomiendo este artículo que tiene algunos consejos:Baja autoestima: consejos para mejorarla

Conclusión

Ahora que sabes algunas cosas básicas sobre el perfeccionismo es hora de comenzar a trabajar en ello.  Porque la verdad es que nadie más va a hacerlo.

Si te ha gustado comparte para ayudar a otros.

¡Hasta la próxima!

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