3 motivos por los que ser víctima es una mierda

En un post anterior te hablé de algunas muy buenas razones para dejar de ser víctima convertirte en el protagonista de tu vida. Y también te di unas pautas a tener en cuenta para advertir que estabas en una situación diferente. Acá tenés el link:

Por qué tomar el control de tu vida

Víctima de tu vida

Hoy quiero hablarte de esa situación. ¿Cuál es? La de víctima. Así que seguí leyendo que empezamos.

¿Qué es ser víctima?

Arrancamos entrando en algo díficil de explicar, ya que diferentes personas pueden entenderlo de diferentes formas. Ya sabés, la vida misma. Por eso vamos a simplificarlo un poco.

Aclaración…

Acá no hablo de “hacerse la víctima”. Esa es una situación diferente en la que alguien trata de quedar bien (o no tan mal), desligándose de toda culpa por algún hecho. Incluso hasta puede que se justifique habiendo sufrido un perjuicio también. Por ejemplo, alguien en el marco de una discusión, no sólo no acepta responsabilidad por la manera de expresarse ante la otra persona, sino que además aparenta estar ofendido. Me refiero a otra cuestión. Cuando realmente las cosas te pasan sin que hayas tenido nada que ver. O, por lo menos, cuando así lo ves.

Ahora sí…

Hay ocasiones en que uno llega a un puto en que le parece que el mundo está en su contra. Se levanta enojado porque el despertador no sonó y va enojado al trabajo porque otro conductor lo insultó. Entre situaciones similares pasa la jornada. A la noche se acuesta pensando en la conclusión: fue un día de mierda. No es nada grave. Puede pasar. Pero ¿y si constantemente vivís días de mierda? ¿Y si todo te pasa a vos? ¿y si te va mal en la vida? ¿si no tuviste oportunidades que otros sí tuvieron? Por supuesto que solamente serías la víctima de cosas que pasan y no dependen de vos.

Y yo afirmo que sí. Serías la víctima. Así que es fácil: acabemos con el victimario. ¿Quién es? La situación económica, el tránsito, vialidad, el clima, el gobierno, el estado…

No, ninguno de ellos en verdad. El victimario suele ser uno mismo. O sea, tenés que acabar con vos mismo. O por lo menos con el vos de ahora. Sé que algunos dirán “Daniel, a mi me gusta ser yo mismo” o “yo soy así y no voy a cambiar”. Si sos uno de ellos, te recomiendo que dejes de leer y, en vez de hacer elgo,  vayas a pedirle al universo que conspire para que tus sueños se cumplan. Si estás dispuesto a aprender de vos mismo y reinventarte de manera constante, habrás entendido que me estoy refiriendo a crecer, corregir, tratar de no cometer los mismo errores, enfocarte en lo que podés controlar y hacer algo para aprovecharlo, etc.

3 consecuencias de ser la víctima

Cada uno está en su derecho de elegir cambiar o no. Depende de lo que cada quien quiera para su vida. Uno puede seguir lamentándose por el maldito destino. Pero yo creo que hay formas en que tu vida se va a convertir en una mierda si no empezás a ser el protagonista.

1-Vivir tapado por problemas

¿Conoces a alguien a quien la pase? ¿Te pasa a vos? A mí sí. Y no se siente muy bien. Porque los problemas son algo común. Surgen en cualquier momento. Algunos los causamos nosotros con una acción, por falta de previsión, etc. Otros surgen por factores incontrolables y no podemos evitarlos. Y aunque solucionemos unos, aparecerán otros. No hay que asustarse por eso. Pero cuando asumís el papel de víctima y las cosas “te pasan”, la cosa empeora bastante. Y es que la desventaja de pensar que no tenés poder sobre los problemas te lleva a pensar que tampoco lo tenés sobre las soluciones. Si entiendo que subir de peso no está bajo mi control, tampoco bajarlo. Si entiendo que no hay trabajo, probablemente tampoco salga a buscarlo. Es que si alguien es un simple tipo al que la vida golpea ¿Qué poder tiene para solucionarlo?

2-Sentir que no valés nada

De la mano con lo anterior viene algo peor: no valer nada. Claro que si otros no te valoran no es tu culpa. Es culpa de ellos. Y aunque asumamos que puede haber algo de verdad en eso, hay otra cuestión peor: que vos no te valores. Porque aparentemente si lo hacés. Sos bueno y valés mucho, lo que ocurre es que te pasan cosas que no dependen de vos. En el fondo eso implica otra cosa. Sos el que sufre las consecuencias, sos el que no tiene el poder de hacer nada. Sos el extra de una película ajena. ¿Eso te suena a alguien que se valora? Y cada día que pase sin que decidas ser vos mismo, pero en una versión mejorada, te vas a sentir peor y peor. Y los días así no son nada bonitos.

3-No lograr tus objetivos

Alguien sin poder sobre su vida y que se consume en lidiar con los problemas y en sus desmanejos emocionales, con toda seguridad que no encontrará energía ni motivación para hacer lo necesario para alcanzar lo que quiere. Probablemente hasta deje de ponerse metas. ¿Para qué? Si no es lo suficientemente bueno para hacer algo y además no tiene tiempo para más problemas. La noticia es que el discurso que puede dar tranquilidad en un primer momento, puede traer frustración al cabo de un tiempo. y ya encontrarás a quien echarle la culpa de eso también.

En conclusión

Lo anterior no tiene por qué ser así. Podés tomar la decisión de acabar con el victimario, o sea vos. Y así acabás con la víctima también. No van a dejar de existir problemas, contratiempos, te vas a seguir equivocando y fracasando en algunas cosas. Pero aprender de ellas y hacerlo mejor es lo que te transforma en el protagonista. Acertás en algunas y fallás en otras. Pero decidís como vivir, no el destino, la vida, el universo u otras personas. No tener una vida de  mierda no depende de vos.

Espero que te haya gustado y te sirva para tomar el control. Ahora ayudame a ayudar a más personas compartiendo. No olvides seguirme en mis redes sociales. Para eso usá esos hermosos botones que dejé.

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